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Robo a mano armada en el Estadio 1° de Abril

El árbitro Jesús Girett condicionó a Luján y arruinó un espectáculo de punta

Robo a mano armada en el Estadio 1° de Abril

El árbitro Jesús Girett condicionó a Luján y arruinó un espectáculo de punta

🔴⚪️Robo a mano armada en el Estadio 1 de Abril: Jesús Girett condicionó a Luján y arruinó un espectáculo de punta

​Lo que debía ser una fiesta futbolística por el liderazgo de la Zona B terminó en un escándalo arbitral de proporciones. Luján cayó 2 a 1 frente a Central Córdoba de Rosario, pero el verdadero protagonista de la jornada no vestía la camiseta del Charrúa ni la del Lujanero: llevaba el silbato en la boca y responde al nombre de Jesús Girett. 
Un arbitraje calamitoso, tendencioso y desmedido despojó al equipo de Martín Pérez Bianchi de la posibilidad de disputar un partido de igual a igual.

​El trámite ya venía cuesta arriba tras el gol madrugador de Benjamín Gallucci para la visita, pero el show del juez principal recién comenzaba. La primera gran mancha de la tarde llegó con la expulsión de Nahuel Icazatti. En una jugada de roce habitual del ascenso, donde la fricción es moneda corriente, Girett no dudó en juzgar una supuesta agresión con la máxima pena, dejando a Luján con diez jugadores de manera totalmente precipitada y desproporcionada. 

Central Córdoba, favorecido por el regalo arbitral, no tardó en capitalizar la ventaja numérica con el cabezazo de Mateo Yaszzuk tras una pelota parada para poner el 2 a 0.
​Sin embargo, el coraje de Luján en el complemento dejó en evidencia lo absurdo del fallo arbitral. Con más orgullo que espacios, Facundo Rojas se inventó un golazo descomunal al ángulo de Matías Giraldi para devolver la fe a las tribunas. Cuando el Estadio 1 de Abril empujaba al local hacia la hazaña y el Charrúa no encontraba respuestas futbolísticas, Jesús Girett volvió a vestirse de verdugo.

​La expulsión de Diego Molina fue la gota que rebasó el vaso. En una acción absolutamente discutible y de trámite común, el juez mostró la tarjeta roja directa sin ponerse colorado, reduciendo a Luján a apenas nueve hombres sobre el campo. Dos rojas directas en un partido decisivo de Primera C no solo condicionan un resultado: desnaturalizan por completo la competencia.

​Ni siquiera con dos jugadores menos pudo Central Córdoba liquidar el partido por mérito propio, dependiendo del sostén de su arquero y de la falta de eficacia en los pies de Tomás Dopazo y Julián Ford, quienes arañaron un empate que hubiese sido heroico e impagable.

​A pesar de que la derrota no alteró la cima de la tabla gracias a la caída de Cañuelas, el sabor es amargo. Luján no perdió contra Central Córdoba; Luján fue desarmado por el criterio punitivo y destructivo de Jesús Girett. La Mesa Directiva de la categoría y el Colegio de Árbitros deberán revisar con lupa la actuación de este juez, porque arbitrajes de este calibre manchan el esfuerzo de todo un plantel y le roban el espectáculo a la gente.

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