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Polémica Judicial por el caso " $ LIBRA "

Editorial de Jorge Romani

Polémica Judicial por el caso " $ LIBRA "

Editorial de Jorge Romani

🔴POLÉMICA JUDICIAL POR EL CASO $LIBRA

Editorial: Jorge Romani 

El sobreseimiento de Milei por $LIBRA bajo la sombra de un nombramiento cruzado y sin indagatorias

La Justicia que no investiga y el Presidente que insulta: radiografía de un cierre judicial a medida

La resolución del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi de sobreseer al presidente Javier Milei, a su hermana Karina Milei, al empresario Hayden Davis y al lobista Mauricio Novelli en la causa por la criptomoneda $LIBRA, no cierra un caso. Lo abre a un escándalo institucional de proporciones mayores.

Porque el sobreseimiento tiene dos vicios de origen que lo vuelven insostenible ante cualquier estándar republicano mínimo.

El primero es procesal. El magistrado dictó la falta de mérito sin haber citado jamás a declaración indagatoria a los investigados. Sin una sola indagatoria. Con medidas de prueba pendientes de producción y con la Cámara Federal de Casación Penal debiendo resolver todavía si reincorpora o no como querellantes a los inversores damnificados que el propio Martínez de Giorgi había apartado del expediente.

Es decir: se sobreseyó sin escuchar a los acusados y sin escuchar a las víctimas. Una investigación trunca, donde el juez concluyó que no había estafa, engaño ni pagos ilegales sin haber completado la investigación que debía probarlo.

El segundo vicio es institucional y es aún más grave. Doce días antes, el 3 de julio, Martínez de Giorgi había excluido a los inversores damnificados que pedían ser querellantes. Doce días después, el 15 de julio, el presidente que estaba siendo investigado en esa misma causa, Javier Milei, firmaba el Decreto 589/2026 designando como jueza federal de Hurlingham a Ana María Cristina Juan, esposa del propio Martínez de Giorgi.

Formalmente, el pliego pasó por el Senado, como marca la Constitución. Nadie discute el procedimiento. Lo que se discute es la oportunidad, el contexto y la incompatibilidad ética.

¿Puede un juez actuar con plena apariencia de imparcialidad cuando su cónyuge acaba de ser ascendida por el principal interesado en la causa que él instruye? La designación no es prueba de un pacto espurio. Pero en cualquier democracia seria, es causal suficiente para que el juez se excuse. Martínez de Giorgi no solo no se excusó: profundizó su intervención y cerró la causa a favor de quien benefició a su familia.

La secuencia es devastadora para la credibilidad del Poder Judicial: 1) aparta a las víctimas, 2) su esposa es nombrada por el imputado, 3) sobresee al imputado sin indagarlo.

Y la reacción del Poder Ejecutivo terminará de enterrar cualquier pretensión de normalidad institucional.

Lejos de guardar un prudente silencio tras un fallo favorable pero cuestionado, Javier Milei eligió el viernes 23 de octubre el camino del ataque. Desde su cuenta de X y luego en una cena de recaudación de la Fundación Faro en Puerto Madero, insultó a los periodistas que investigaron el caso.

Los llamó "ensobrados", "mercenarios de la mentira", "fabricantes seriales de operaciones". Apuntó con nombre y apellido a Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio. Acusó sin pruebas al Grupo La Nación de extorsionar al Gobierno.

Y remató con una frase que quedará en los archivos de la violencia presidencial: "Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta".

No es una exasperación. Es un método. Milei celebra un sobreseimiento express, sin pruebas completas y con víctimas afuera, y en el mismo acto pretende prender fuego -literal y metafóricamente- a la prensa que reveló la trama $LIBRA.

Queda así configurado el círculo perfecto de la impunidad: una Justicia que no investiga, un Presidente que nombra a la familia del juez que lo investiga, y un discurso oficial que criminaliza al periodismo.

El sobreseimiento de Martínez de Giorgi podrá ser una resolución favorable para Milei en los papeles judiciales. Pero no limpia el caso. Lo mancha más. Porque deja en pie la pregunta que todo ciudadano se hace hoy: si no había nada que ocultar en $LIBRA, ¿por qué hizo falta apartar a los damnificados, evitar las indagatorias y nombrar a la esposa del juez?

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