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"La Paradoja de la Abundancia" Ganancias millonarias sin derrame

Editorial del domingo por Jorge Romani

"La Paradoja de la Abundancia" Ganancias millonarias sin derrame

Editorial del domingo por Jorge Romani

Editorial Jorge Romani 

​El actual esquema económico ha profundizado un sesgo marcadamente extractivista, focalizado en la minería, el agro y, fundamentalmente, la energía. Un informe de la consultora 1816 proyecta un escenario de ingresos extraordinarios para el período 2028-2031, estimando exportaciones netas promedio de 43.000 millones de dólares anuales entre energía y minería, el doble de lo que genera una cosecha normal de soja.

​Sin embargo, este flujo de divisas funciona como una isla. El Gobierno redujo impuestos y retenciones a estas actividades, pero el impacto no se traduce en nuevos puestos de trabajo ni en bienestar social. Por el contrario, el consumo cae incluso en zonas clave como Vaca Muerta. La alarmante desconexión entre la renta exportadora y la realidad interna evoca lo que el sector industrial denomina la "paradoja de la abundancia": un modelo que acerca a la Argentina a la realidad de los países petroleros del Golfo de Guinea —como Nigeria—, caracterizados por exportaciones multimillonarias pero índices de pobreza insostenibles, lejos del espejo de equidad que representa Noruega.

​El ruego de la industria y la tensión impositiva con el campo

​Los efectos de la política antiinflacionaria oficial —basada en la tríada de ajuste fiscal, ancla cambiaria y apertura económica— golpean con dureza a los motores del empleo formal. Datos de la firma PXQ señalan que, en comparación con noviembre de 2023, la construcción se ubica un 20% por debajo, la industria retrocedió un 3,2% y el comercio cayó un 3%. Esto ha provocado un fenómeno inusual en la historia reciente del país: un escenario donde el empleo cae a pesar de los espasmos de crecimiento de ciertos sectores.

​Esta crisis generó escenas surrealistas en el ámbito empresarial, dejando al descubierto las fracturas en la Unión Industrial Argentina (UIA). Durante la última reunión de su Comité Ejecutivo, sectores tradicionalmente afines al modelo macro libertario terminaron elevando un ruego desesperado para que el Estado auxilie la demanda interna mediante herramientas como un nuevo "Ahora 12" o programas REPRO. La respuesta del ministro de Economía, Luis Caputo, fue dilatar las soluciones hasta agosto, intentando matizar públicamente la gravedad del reclamo.
​Por otro lado, los sectores beneficiados tampoco garantizan paz social ni inversiones genuinas. Tras el anuncio presidencial en la Bolsa de Cereales respecto a la baja de retenciones para la soja y el trigo, las entidades rurales salieron rápidamente a marcar la cancha, calificando la medida de "insuficiente" y con "gusto a poco".

 El Círculo Rojo presiona por retenciones cero, desnudando la debilidad de una gestión económica que cede poder ante los grandes factores de presión. Para colmo, desde el propio Palacio de Hacienda admiten que la rebaja impositiva a la soja difícilmente pueda aplicarse, dado que está supeditada a una recaudación de la agencia ARCA que encadena diez meses consecutivos de caída.

​Gestión tercerizada y el debate por el 2027

​La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe como un logro técnico se sostiene, en rigor, sobre factores exógenos y decisiones de gestiones anteriores que el propio Milei denosta. Los dólares de la balanza comercial récord provienen del desarrollo de Vaca Muerta iniciado hace más de una década, mientras que el sostenimiento de los sectores vulnerables se apoya en estructuras como la AUH, financiada históricamente por la estatización de las AFJP. En tanto, el directorio del FMI —en una aprobación que expuso que el Gobierno no acumuló las reservas pautadas— y el respaldo de Donald Trump actúan como los verdaderos diques de contención contra una corrida cambiaria, restándole mérito a la pericia de la conducción económica local.

​Ante la sostenida caída en la imagen pública provocada por la recesión, el Gobierno ha comenzado a ensayar medidas de alivio temporales, tales como el congelamiento de combustibles por 90 días, la reducción de tasas de interés y procedimientos preventivos de crisis para los sectores textil y del calzado. Estas marchas y contramarchas exponen una fuerte discusión interna: mientras Javier Milei se empecina en sostener el ajuste a rajatabla para evitar un rebrote inflacionario, Luis Caputo advierte la necesidad de flexibilizar el torniquete fiscal para evitar una derrota electoral inevitable en las presidenciales de 2027. Mientras tanto, el tejido productivo nacional sigue pagando el costo de un experimento que enriquece a pocos y paraliza a las mayorías.

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