
La educación bonaerense cautiva de un conflicto sin fin
El costo invisible del conflicto
🔴LA EDUCACIÓN BONAERENSE, CAUTIVA DE UN CONFLICTO SIN FIN..
La medida de fuerza de 48 horas impuesta por la Asociación de Maestrxs de la Provincia de Buenos Aires paralizó parcialmente a las escuelas de Luján. Una vez más, los alumnos pagan el costo de la intransigencia entre los reclamos gremiales desmedidos y la desidia estatal.
✒️Por la Redacción de Luján Contacto
El inicio de la semana laboral volvió a mostrar una postal tristemente recurrente en la Provincia de Buenos Aires y, en particular, en el distrito de Luján: pasillos desiertos, familias improvisando esquemas de cuidado a última hora y miles de chicos privados de su derecho fundamental a aprender. El paro provincial de 48 horas convocado por la Asociación de Maestrxs de la Provincia de Buenos Aires (AMPBA) dejó en evidencia, de manera tajante, las profundas grietas de un sistema educativo atrapado en un bucle interminable.
En establecimientos emblemáticos del distrito, como la Escuela Primaria Nº 11, la adhesión rondó el 50 %. Lejos de ser un dato meramente estadístico, este número refleja una desorganización absoluta: escuelas abiertas a medias, grados sin maestros y padres forzados a enfrentar la incertidumbre sobre qué sucederá durante el segundo día de la medida de fuerza.
Entre la insensibilidad oficial y la desproporción gremial
Por un lado, el reclamo de AMPBA expone una realidad innegable, el deterioro incesante del poder adquisitivo de los docentes bonaerenses frente a la gestión salarial del gobernador Axel Kicillof. La exigencia de eliminar las sumas no remunerativas ("en negro y en gris") constituye una demanda histórica justa contra la precarización del sueldo público.
Sin embargo, la postura del gremio cruza la línea de la exigencia razonable para adentrarse en el terreno de la desproporción. Pretender fijar el Salario Mínimo Vital y Móvil Docente en $2.800.000 —una cifra totalmente desfasada de la realidad macroeconómica y de los ingresos del resto de los trabajadores del país— plantea serios interrogantes sobre la viabilidad técnica de la propuesta y la verdadera voluntad de diálogo de la conducción sindical.
Al exigir soluciones de fondo mediante la paralización total de la enseñanza, la dirigencia gremial opta por el camino más corto y destructivo: tomar como rehenes a las comunidades educativas.
📌El costo invisible del conflicto:
Mientras desde los comunicados oficiales de la entidad sindical se apela a la "solidaridad federal" —mencionando los conflictos abiertos en provincias como Tierra del Fuego—, en las aulas de Luján la realidad es mucho más terrenal. Cada jornada escolar perdida no se recupera; profundiza las brechas sociales y afecta directamente a los sectores más vulnerables, para quienes la escuela pública representa no solo el acceso al conocimiento, sino también la contención diaria y el plato de comida.
El Estado provincial no puede continuar administrando la crisis educativa con parches ni pateando las negociaciones paritarias hasta que el conflicto explote en las aulas. Del mismo modo, los gremios deben entender que la dignidad docente no se defiende vulnerando el derecho de los niños a estudiar.
La jornada de este martes marcará el fin de la protesta programada, pero no el fin del problema. Si las partes no sientan posturas racionales en la mesa de negociación, el ciclo lectivo continuará consumiéndose en el fuego de una disputa política donde los únicos perjudicados son los estudiantes.