
La agonia de las Pymes y la destruccion del tejido productivo
Una política deliberada de desmantelamiento por parte del Gobierno Nacional.
🔴Una política deliberada de desmantelamiento: La agonía de las Pymes y la destrucción del tejido productivo
La reciente declaración de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), calificada con crudeza como una «declaración pre mortem», pone al descubierto la profundidad de la crisis socioeconómica que atraviesa la Argentina y la responsabilidad directa de la gestión gubernamental en ella.
La situación actual de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) no es fruto de la casualidad, del azar global ni de simples desajustes macroeconómicos coyunturales; responde, como bien denuncia la entidad, a la ejecución deliberada de un programa económico antiindustrial enfocado en la exclusión de la producción nacional.
El diagnóstico de la realidad industrial es devastador. Operar con una capacidad instalada inferior al 40%, sumado a un récord de importaciones de bienes de consumo en condiciones de competencia desleal, expone la desprotección total a la que el Gobierno ha sometido al trabajo local.
Mientras las principales potencias del mundo blindan sus mercados e incentivan la industria doméstica, el esquema económico vigente aplica una «sustitución inversa» que destruye de manera acelerada el entramado manufacturero, derivando en el cierre masivo de empresas y la pérdida irreparable de miles de puestos de trabajo registrados.
Las decisiones de política pública actuales representan un salto cualitativo hacia la consolidación de una economía extractivista y reprimarizada. Este modelo condena al país a una estructura profundamente desigual: un esquema del 80/20 donde una minoría hiperconcentrada se beneficia de la primarización de la economía, mientras el 80% restante de la población es empujado hacia la marginalidad, el desempleo y la precarización.
Frente a la pasividad e indiferencia estatal, medidas urgentes como la Declaración de Emergencia Mipyme y la paralización inmediata de los procesos de quiebras y remates son indispensables para frenar el colapso inminente. Sin embargo, el problema de fondo requiere una revisión estructural. El Gobierno debe asumir que sin intervención estatal no hay desarrollo posible.
Resulta imperativo revisar el marco legal desregulador (como el DNU 70/23) y dar paso a un programa soberano que garantice:
El fortalecimiento del mercado interno y el control antimonopólico.
El acceso democratizado al crédito a través de una banca de desarrollo efectiva.
Una reforma tributaria progresiva que aliviane la carga sobre las Mipymes y la producción.
La protección de los recursos estratégicos y la infraestructura crítica bajo control nacional.
El impulso a la reindustrialización, la investigación científica y la transferencia tecnológica.
Un país que abandona a sus Pymes condena a su población al atraso. Sostener el rumbo económico actual equivale a convalidar la extinción de la industria nacional.
Como remarca la advertencia empresarial, la reconstrucción de una Argentina soberana y con futuro es urgente, porque «sin industria no hay Nación».