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Interna sin freno: el peronismo vuelve a mirar hacia adentro mientras pierde el foco en la oposición

Editorial de los domingos por Jorge Romani

Interna sin freno: el peronismo vuelve a mirar hacia adentro mientras pierde el foco en la oposición

Editorial de los domingos por Jorge Romani

La disputa entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner dejó de ser una tensión silenciosa para convertirse en una confrontación abierta que amenaza con profundizar la crisis de liderazgo dentro del peronismo.

Lo que durante meses se intentó disimular bajo llamados a la unidad hoy se expresa en declaraciones cruzadas, pases de factura y movimientos políticos que reflejan una creciente lucha por el control del espacio de cara a las elecciones de 2027.

Según publicó InfoGEI, desde el kirchnerismo cuestionan a Kicillof por intentar construir un proyecto político con autonomía de Cristina Kirchner, mientras que el entorno del gobernador sostiene que busca evitar repetir experiencias de gobiernos condicionados por liderazgos externos.

Más allá de quién tenga razón en la disputa, la imagen que proyecta el peronismo dista de la de una fuerza política preparada para ofrecer una alternativa sólida al gobierno nacional. La discusión parece concentrarse más en el reparto del poder interno que en la elaboración de propuestas frente a los problemas económicos y sociales que afectan a millones de argentinos.

La pelea también llegó a la Legislatura bonaerense, donde los movimientos de bloques y las diferencias entre La Cámpora y el sector alineado con Kicillof evidencian que el conflicto ya no es únicamente discursivo, sino que impacta directamente en la gobernabilidad y en la estrategia electoral.

En este contexto, la gran incógnita es si el peronismo podrá reconstruir una conducción común o si terminará transitando un proceso de fragmentación similar al de otras etapas de su historia. Una eventual competencia con listas separadas podría debilitar aún más a un espacio que durante años encontró en la unidad una de sus principales fortalezas electorales.

Mientras tanto, el oficialismo nacional observa una oposición que parece más preocupada por resolver sus propias disputas que por consolidar una estrategia para enfrentar los desafíos políticos del país. Cada nuevo episodio de la interna fortalece la percepción de un peronismo dividido, sin conducción clara y con crecientes dificultades para definir un proyecto compartido.

La política argentina ha demostrado en numerosas ocasiones que las divisiones internas suelen tener un alto costo electoral. Si los principales referentes del peronismo continúan priorizando la disputa por el liderazgo antes que la construcción de consensos, el mayor perjudicado podría ser el propio espacio político y, en consecuencia, una parte importante de su electorado, que espera respuestas concretas más que enfrentamientos entre dirigentes.

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