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"El modelo del sálvese quien pueda"

5,9 millones de argentinos en el veraz, y un gobierno que festeja la inflación.

"El modelo del sálvese quien pueda"

5,9 millones de argentinos en el veraz, y un gobierno que festeja la inflación.

🔴EL MODELO DEL SÁLVESE QUIEN PUEDA: 5,9 MILLONES DE ARGENTINOS EN EL VERAZ Y UN GOBIERNO QUE FESTEJA LA INFLACIÓN

Editorial: Jorge Romani 

Mientras la Casa Rosada habla de "saneamiento", la economía real se derrumba: salarios pulverizados, industria destruida y familias endeudadas hasta el cuello. La respuesta oficial: es un problema "entre privados".

Hay números que no necesitan relato. 5,9 millones de personas. Esa es la cifra de argentinos que en julio pasado arrastraban atrasos de más de 90 días en el pago de sus créditos. No es un pico, no es un bache. Son 19 meses consecutivos de suba, si exceptuamos una leve baja técnica en junio. La mora de las familias ya representa el 12,9% del total de las deudas y más que cuadruplica los niveles de hace dos años.

Es la radiografía perfecta del modelo.

Frente a esta bomba social, ¿qué hace el Gobierno? Nada. Absolutamente nada. Con un cinismo que ya es marca registrada, consideran que se trata de un problema "entre privados". Que cada familia se arregle con el banco, con la financiera, con el prestamista que le cobra el 200% de interés para poder llegar a fin de mes.

Hasta el Fondo Monetario Internacional, nada sospechoso de kirchnerismo, tuvo que salir a admitir que sigue de cerca la tendencia. Su vocera, Julie Kozack, intentó poner paños fríos diciendo que no representa "un riesgo significativo para la estabilidad financiera" porque la deuda de los hogares es del 8% del PBI, "inferior a otros países de América Latina". Traducción del FMI: mientras los bancos no quiebren, que la gente no pueda comer es un daño colateral aceptable. Y el Gobierno compra esa lógica sin chistar.

Lo que ni el Gobierno ni el FMI quieren ver es el efecto más obvio: si 5,9 millones de familias están en mora, no consumen. Y si no consumen, no hay mercado interno. Y si no hay mercado interno, no hay país.
La raíz: te bajaron el sueldo
El endeudamiento no es porque la gente sea irresponsable. Es porque no le alcanza. Y no le alcanza porque este modelo decidió licuar los ingresos.

Según el propio INDEC, desde noviembre de 2023 los salarios reales cayeron 21% en el sector público y 5,4% en el privado. Una transferencia de ingresos brutal, regresiva y deliberada. Le sacaron plata del bolsillo al trabajador para acomodar las cuentas que le pide el Fondo.

El resultado está a la vista:

Industria en terapia intensiva: En julio se derrumbó 4,9% interanual. Si comparamos enero-julio de este año contra el mismo período de 2023, la caída es del 12%. Veinte meses consecutivos de retroceso, con casi 90.000 empleos industriales registrados perdidos, aplastados también por la apertura indiscriminada de importaciones.

Construcción paralizada: Caída del 4,5% en julio y un desplome del 23% en los primeros siete meses contra el final de la gestión anterior. Obra pública cero, efecto cero.

Empleo destruido: Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, el SIPA registra una pérdida neta de 354.000 trabajadores registrados: 246.000 del sector privado, más de 87.000 del público y 20.000 de casas particulares.
La inflación que festejan
El Gobierno salió a celebrar el 1,7% de agosto como un triunfo. Lo que no dice es que ese número se logró pisando el consumo y con una recesión brutal. Mientras tanto, las canastas de pobreza e indigencia subieron 2,6% en el mismo mes, más que la inflación general.

La inflación acumulada en 2026 ya va por el 21,3%, el doble del 10,1% que pusieron en el Presupuesto, ese dibujo que era de imposible cumplimiento desde el primer día.

Y si querés entender quién genera la inflación, mirá los precios regulados: 43,7% de aumento. Son los que maneja directamente el Gobierno. Luz, gas, transporte, prepagas. El ajuste no lo está pagando "la casta". Lo estás pagando vos cada vez que pagás una factura.

En suma, el relato oficial de la estabilidad choca de frente con la heladera vacía. Mes a mes se agudizan las pérdidas productivas, de empleos y de ingresos. No es un efecto no deseado. Es el modelo neoliberal en su estado más puro: unos pocos ganan mucho, la mayoría se endeuda para sobrevivir, y el Estado mira para otro lado.

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