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"Deshilachando el futuro" El desguace de la industria textil en la era Milei

Para reconstruir lo que hoy se destruye se requerirán décadas de políticas públicas sostenidas.

"Deshilachando el futuro" El desguace de la industria textil en la era Milei

Para reconstruir lo que hoy se destruye se requerirán décadas de políticas públicas sostenidas.

🔴​Deshilachando el futuro: El desguace de la industria textil en la era Milei.

📌​El modelo económico implementado bajo la administración de Javier Milei en Argentina está reconfigurando de manera drástica el tejido productivo nacional. En la primera línea de esta metamorfosis regresiva se encuentra la industria textil, de indumentaria y calzado, un sector históricamente intensivo en mano de obra que hoy enfrenta un escenario de virtual colapso operativo y un desmantelamiento estructural sin precedentes en la historia reciente del país.

📌​Los datos recientemente publicados por la Fundación Pro Tejer no hacen más que poner cifras precisas a una tragedia social y productiva que se palpa en el conurbano bonaerense y en los diversos polos textiles del interior de la República.

 📌Desde diciembre de 2023, la destrucción ha sido sistémica: se registran 24.097 puestos de trabajo directos perdidos y el cierre definitivo de 874 establecimientos fabriles. Esto se traduce en una contracción del 14% de las empresas activas y una pérdida de un quinto (20%) de toda la plantilla laboral del sector en poco más de dos años y medio de gestión. No estamos frente a una mera "depuración de mercado" o una "transición de eficiencia", sino ante un proceso acelerado de desindustrialización que condena al desempleo estructural a miles de familias.

📌​El colapso de la actividad textil es el resultado de una pinza macroeconómica letal: el estrangulamiento de los ingresos de la población —que pulverizó la demanda interna— combinado con un incremento desmedido de las tarifas y costos fijos dolarizados. 

📌El informe de Pro Tejer describe con crudeza el actual nivel de capacidad instalada de la industria, que opera a un alarmante 36,6%. Exceptuando los meses de confinamiento estricto por la pandemia en 2020, se trata del punto más bajo en los registros contemporáneos del sector. 

📌La producción textil sufrió un desplome interanual del 23% en abril de 2026, una caída que se profundiza drásticamente al 31% si se contrasta con los niveles de 2023.

📌​Ante esta virtual parálisis del consumo, las pymes locales se ven empujadas a una estrategia de supervivencia desesperada, rematar sus stocks con rentabilidad negativa para cubrir costos corrientes y salarios mínimos. Mientras el índice de inflación general acumulado corre a velocidad de vértigo, el precio de la indumentaria local avanzó un pálido 12% interanual frente al 33,2% de la inflación general. 

📌Lejos de ser un síntoma de salud económica, este "retraso" de precios es el reflejo del vaciamiento financiero de las empresas que, incapaces de trasladar costos a un consumidor empobrecido, devoran su propio capital de trabajo en el intento de mantener las persianas abiertas.

📌​​En el marco dogmático del liberalismo que rige la política comercial de la era Milei, la respuesta a la recesión interna no ha sido el fomento de la competitividad o el alivio fiscal, sino la apertura irrestricta de las fronteras. Según detalla el boletín económico sectorial, las importaciones de prendas de vestir listas para el consumo (productos terminados) experimentaron un incremento masivo del 73% en volumen en lo que va del año.

📌​Esta irrupción de bienes extranjeros, producidos bajo condiciones de competitividad fiscal y laboral radicalmente distintas (y muchas veces en contextos de flagrante dumping social en el sudeste asiático), sustituye de forma directa la producción de las hilanderías y talleres nacionales. La libre competencia que predica el oficialismo no es un terreno de juego nivelado; es una asimetría donde el productor argentino, cargado de impuestos locales y tarifas energéticas exorbitantes, debe competir contra salarios de miseria extranjeros y subsidios estatales foráneos.

📌​​Quizá el dato más sombrío a mediano y largo plazo sea el derrumbe histórico de la inversión en bienes de capital y maquinaria, que sufrió un retroceso del 46% en los primeros cinco meses de 2026, totalizando una cifra marginal de apenas 29 millones de dólares en todo el país. Como bien advierten desde Pro Tejer, de consolidarse esta alarmante tendencia, el año cerrará con uno de los niveles de inversión tecnológica más bajos de la historia argentina.

📌​La falta de inversión tecnológica no es un dato menor. La competitividad industrial moderna depende exclusivamente de la actualización constante de maquinaria y de la capacitación laboral. Sin inversión en tecnología, la industria nacional pierde toda viabilidad futura, resignando de antemano la posibilidad de ganar mercados o de sostener empleos de calidad. 

📌Al detenerse el proceso de modernización, la brecha de productividad con el exterior se amplía de manera irreversible, transformando lo que hoy es una crisis coyuntural en una condena de obsolescencia estructural permanente.

📌​La crisis textil no es un fenómeno aislado; es la punta del iceberg de un proceso de desindustrialización masiva que ya se ha cobrado más de 76.000 puestos de trabajo en el conjunto de la industria manufacturera argentina bajo la actual gestión nacional. La pérdida de estos miles de empleos directos e indirectos —en un sector con un fuerte arraigo territorial y social— debilita la cohesión nacional y empuja a franjas cada vez mayores de la población hacia la informalidad, la precariedad y la pobreza extrema.

📌​El sacrificio de la industria textil nacional bajo el altar del ajuste fiscal y la apertura aduanera irrestricta no conduce a un sistema económico más eficiente, sino a un país primarizado, dependiente de la volatilidad exterior y desprovisto de un motor interno que garantice empleo estable y movilidad social ascendente. 

📌Para reconstruir lo que hoy se destruye se requerirán décadas de políticas públicas sostenidas, una realidad penosa que nos obliga a reflexionar críticamente sobre el costo social de los dogmas de mercado implementados sin miramiento por las realidades humanas y productivas del país.

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