POLITICA Escuchar artículo

CUANDO TRABAJAR YA NO GARANTIZA SALIR DE LA POBREZA.

Editorial de Jorge Romani

CUANDO TRABAJAR YA NO GARANTIZA SALIR DE LA POBREZA.

Editorial de Jorge Romani

​Las cifras recientemente publicadas por la consultora Delfos no solo son frías estadísticas de una encuesta; son la autopsia de un contrato social que parece haberse roto en Argentina. El dato de que el 52% de los ciudadanos no llega a fin de mes —el peor registro histórico de la serie— revela una realidad asfixiante: en el país, el esfuerzo laboral ha dejado de ser una garantía de estabilidad.

​La trampa del "trabajador pobre"

​Lo más alarmante del informe no es solo la falta de dinero, sino el fenómeno de la pluriactividad forzada. Que el 43% de los argentinos busque un segundo empleo —no por vocación, sino por estricta supervivencia— marca el fin de la era del progreso lineal. Ya no se trata de "crecer" en una empresa, sino de "acumular" horas de trabajo en distintos frentes para cubrir la canasta básica.

​Estamos ante un escenario de vulnerabilidad sistémica. Cuando el 83% de la población vive "con lo justo" o directamente en déficit, la capacidad de consumo se desploma, el ahorro desaparece y, con él, cualquier proyecto de inversión personal o familiar. La clase media, motor histórico del país, se ha convertido en un estrato que apenas logra mantener la cabeza fuera del agua.

​Un mapa de la precariedad

​El deterioro no discrimina, pero golpea con saña en sectores que antes se consideraban "seguros":

​Sector Privado y Autónomos: Son los que más buscan un segundo ingreso, asfixiados por la inflación y la carga impositiva.

​Jubilados en la lucha: Que un 14% de quienes buscan trabajo sean adultos mayores es una derrota ética de la sociedad. La jubilación ha pasado de ser un derecho al descanso a una condena a la indigencia si no se cuenta con ayuda externa.

Volver arriba