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Bajo la lluvia, el.abrazo de la Madre, nos vuelve a hacer hermanos

Esta peregrinación promete ser una de las mas masivas de los últimos años

Bajo la lluvia, el.abrazo de la Madre, nos vuelve a hacer hermanos

Esta peregrinación promete ser una de las mas masivas de los últimos años

🔵⚪️BAJO LA LLUVIA, EL ABRAZO DE LA MADRE NOS VUELVE A HACER HERMANOS

A pesar del agua y el frío, miles de fieles ya caminan los 60 kilómetros de fe desde Liniers a Luján en la 52ª Peregrinación Juvenil

Luján ya late. No hay pronóstico que frene la fe.

Este sábado 3 y domingo 4 de octubre de 2026 se vive la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, una de las manifestaciones de amor más grandes y conmovedoras del país, y ni la lluvia, ni el viento, ni el frío anunciados para el fin de semana lograron apagar el paso de los peregrinos.  

Bajo el lema que este año abraza más que nunca — **“Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”**— miles de creyentes partieron pasadas las 10 de la mañana desde el Santuario de San Cayetano, en Cuzco 150, barrio de Liniers, para cumplir la tradicional travesía.  

Son cerca de 60 kilómetros a pie desde Liniers hasta la Basílica de Nuestra Señora de Luján. 60 kilómetros de promesas, de agradecimientos susurrados, de fotos de seres queridos en la mochila, de rosarios entre las manos mojadas. Jóvenes en su mayoría, pero también familias enteras, abuelos, niños. El pueblo caminando hacia su Madre.  

La imagen peregrina encabeza la columna. Detrás, una marea de paraguas, ponchos y corazones. Cada gota de lluvia parece bendecir el camino. Porque esta peregrinación no es solo caminar: es encontrarse. Así lo marca el lema de este año, que busca recuperar el valor del encuentro, la fraternidad y la unión.  

Luján se prepara para recibirlos como siempre lo hace: con los brazos abiertos. A lo largo de la traza habrá puestos de asistencia, voluntarios y servidores. El camino culminará, como cada año, con la habitual misa central frente al templo mariano, para darle gracias a la Virgen y renovar el pacto de amor que une a este pueblo con su Madre.

En un tiempo de distancias, Luján nos recuerda que todavía podemos reconocernos hermanos. Y bajo un mismo abrazo, a pesar de la lluvia, seguir caminando juntos.

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