
🔴⚪️¡LUJÁN, ESTÁS EN LA FINAL! EL SUEÑO ESTÁ MÁS VIVO QUE NUNCA
El Lujanero hizo lo que tenía que hacer: ganó, no especuló y se quedó con la Zona B. Con gol de Julián Rodríguez Seguer y un Torlaschi gigante, venció 1-0 a Yupanqui en Italiano y ahora va por todo ante Berazategui.
Hay noches que quedan grabadas a fuego. Hay tardes que son historia. Esta fue una de esas.
Luján no jugó una final, pero la jugó como si lo fuera. Porque el hincha lo sabía. Porque el barrio lo sentía. Porque este equipo de Martín Pérez Bianchi entendió todo: no se especula cuando se lleva esta camiseta. Se va al frente. Se deja la vida.
Empujado por casi 2.000 almas que coparon Ciudad Evita — 15 micros, caravana interminable de autos, banderas que no paraban de flamear, gargantas rotas — el Lujanero acorraló a Yupanqui. Lo peloteó. Lo llevó por delante con amor propio y fútbol.
Y el premio llegó rápido. Corner desde la derecha, bombazo de Rojas que explota en el palo — con roce del arquero en el medio — y ahí, donde siempre tiene que estar un goleador, apareció él. Julián Rodríguez Seguer. Empujarla, gritar, desatar la fiesta. Abrazarse con todos. Con los que estaban en la cancha y con los que miraban desde Luján con el corazón en la mano.
Pudo ser más. Centro venenoso de Eladio Ramos y Julián Ford que se va apenas por arriba. Pero el Trapero también quería arruinar la fiesta y chocó, una y otra vez, con un muro: Lucas Torlaschi. Enorme. Gigante. Le sacó un remate increíble a Salomone y vio como el de Colángelo se iba apenas por arriba.
El segundo tiempo fue de sufrimiento y de temple. De ese que solo tienen los equipos que quieren ascender. Yupanqui fue por todo, pero se encontró de nuevo con Torlaschi, que por dos veces le dijo que no a Salomone y a Colángelo. Figura absoluta.
De contra lo pudimos liquidar, no se dio. No importó. Porque a poco del final, Salomone vio la roja por doble amarilla y la historia ya estaba escrita.
Pitazo final. Abrazo eterno. Lágrimas en la tribuna. Ese grito que sale del alma: ¡PRIMER OBJETIVO CUMPLIDO!
Luján terminó primero en la Zona B de la Primera C. Sin depender de nadie. Sin mirar lo que hacía Cañuelas. Ganando como ganan los candidatos. Como ganan los que sueñan en grande.
Ahora se viene lo más lindo y lo más difícil. La final por el primer ascenso a la B Metropolitana. Ida y vuelta nada más y nada menos que ante Berazategui.
Falta el último paso. El más importante. Pero hoy, Luján, permitite festejar. Porque estás donde tenés que estar. Porque tu gente, esa que nunca te deja a pie, te llevó en andas otra vez.
¡Vamos Lujanero, carajo! El sueño sigue intacto y es de todos.